Puta madre

Soñé con Cutipaste de nuevo. Sí, el hombre con la cara de Buster Keaton. Resulta que él me tenía que decir algo re importante. Capaz que era una clave bancaria o el número ganador del Quini 6, no sé. Yo lo estaba esperando en el Mercado de Pulgas, en donde además de vender cosas viejas y usadas, habían montado un circo lleno de payasos y acróbatas. Todas cosas que me provocan mucha angustia, por cierto. De pronto aparece una actriz europea diciendo que es mi madre y que tengo un hermano que se llama Maculay Culkin y yo empiezo a correr desesperada por entre medio de los puestos hasta que me choco con un payaso que reparte unos volantes para ir a un show de wilco. Y en vez de alegrarme por la idea de ver a Wilco -una de mis bandas favoritas del mundo-, me largo a llorar desconsoladamente.
La cuestión es que Cutipaste nunca llegó porque estaba en una realidad paralela que no era otra cosa que su vida de todos los días, buscando una banda en la cual tocar.