Predicciones

Estoy sentada en una mesa de La Giralda, charlando con Alfredo Cutipaste (aka “El hombre con la cara de Buster Keaton”). Tomamos café mientras le cuento por mail todo lo que le depara el futuro. Le digo lo que veo que le está por pasar y él mira con seriedad las cartas que van saliendo, los mails, las tazas y la computadora mientras por al lado nuestro pasa mi amiga Guadalupe y nos saluda. Le cuento que estoy prediciendo el futuro de las personas y ella me dice que capaz no haya que decir todo lo que uno ve cuando ve y sale de ahí rapidísimo. Capaz que tiene razón, capaz que no tengo que decir nada más. Entonces agarro mis cosas, saludo amablemente a Alfredo y me voy a filmar una película con mi mejor amigo Ezequiel.
Estamos en San Telmo, parece.
Y hay una escena que ocurre en lo de Leandro Cristóbal. Yo estoy con la cámara y me acerco a él que está picando algo. Le pregunto qué es eso y dice: AJO.
-Detesto el ajo, Lele
-No mires, entonces.
Él mete todo lo picado en la salsa que vamos a comer los del rodaje y yo me pongo loca. Busco ayuda desesperadamente mientras él arremete: “Es la mejor salsa de salchichas que vas a comer en toda tu vida, Susana”.
-Soy vegetariana. VEGETARIANA. ¡SOY VEGETARIANA!
Transpiro, me pongo aún más inquieta pero todos allí están encantados con la salsa, el ajo y las salchichas. En eso aparece la tía de Narda Lepes y exclama: “Hoy crecés de golpe, nena. Esto te va a cambiar la vida”.

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Capullos de lavanda

Estoy en la casa de mi amigo Guille pero en realidad ya no es su casa y tampoco está él ahí. Sólo hay una foto suya que lo representa. Me preparo un té con leche y pongo un dvd en el que aparecen las instrucciones para preparar una buena salsa de tomate. Como no me interesa demasiado, apago y me voy a comprar flores al negocio de la esquina. Allí, una coqueta Drew Barrymore me explica que para preparar albucema se necesitan gatos pisadores de capullos de lavanda y ahí nomás me da un ejemplo concreto mientras yo la miro con el ceño fruncido. En ese momento, aparece mi amiga Guadalupe LaMatancera por skype desde Palm Beach. Nos cuenta que está parando en la casa de Justin Long, el ex de Drew. De pronto nos convertimos en la gran familia “Barrymore Long”: hasta hay una madre “vidente” que me explica cómo limpiar mi propio cielo con la mente empleando para ello, unos dibujos muy parecidos a los que usan los meteorólogos en los programas de televisión. Practico y practico hasta que por fin me sale. Lo único que no puedo lograr es detener la lluvia cuando cae horizontalmente.

Sin Reservas

Resulta que voy en bicicleta hasta el correo de Olivos a buscar una carta de “el hombre con la cara de Buster Keaton”. Llego y me dan un papelito con una clave para un mail con encomienda que sólo puedo abrir desde la notebook del lugar. No sé muy bien qué es todo eso porque nunca antes he recibido algo así pero cuando lo abro descubro dos adjuntos con óleos. Al parecer “Buster” también pinta en sus tiempos libres. Me quedo maravillada mirando esos paisajes muy estilo Turner y entonces mi amiga Guadalupe (LaMatancera) llega con un café con leche y me comenta que llueve en Venecia, que si no me apuro nos vamos a perder los carnavales. Yo estoy en bici y ahora vivo en San Telmo y se me complica el traslado, pero dejo todo en un gimnasio de la zona y vamos a tomar otro té a la casita china de Arribeños para hacer tiempo. Allí el menú es interactivo y viene con links a fotos de autor y accesos al back stage de la cocina de Leandro Cristobal, que nos da la bienvenida al lugar haciéndose el “Aaron Eckhart chef”.