El cine de mi barrio es de Clint Eastwood

Alguien le cuenta al diarero del barrio que el otro cine, ese que es mucho mejor que el Imax, es de Clint Eastwood. Me entero porque voy a buscar el diario bien temprano, a penas amanece, y los escucho comentar. Estoy tan emocionada que quiero llamar a mis amigos para darles la noticia pero no tengo celular.
A la noche vamos con Rotten a ver una de Hugo del Carril. Le cuento los rumores, claro.
-Uh, se viene a llevar la guita del pueblo.
Yo me enojo y lo puteo.
Cuando se apagan las luces me parece verlo sentándose en la butaca contigua. No puedo respirar de la emoción. Tampoco puedo preguntar nada porque en el cine no se habla. Durante toda la película miro de reojo al supuesto Clint Eastwood pero no llego a cerciorarme de que sea él. La película se vuelve interminable y yo estoy insufrible. Cuando por fin salen los títulos finales, Clint se levanta y se va antes de que se prendan las luces.
-Clint estuvo en la función -digo emocionada.
-No. Si hubiese estado acá, Fabio Manes lo hubiera dicho por la tele.

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