Arias

Estoy en un palacete de Av. de Mayo repleto de gente. Hace calor. Las ventanas están abiertas. Todos estamos tomando ricos tragos y mirando a los presidentes desfilar. Pasan los presidentes de Argentina de todos los tiempos. Y también los de otros países. Es como una congregación de mandatarios. Todos engalanados. Y nosotros con banderitas desde los balcones. De pronto me siento mal. Me falta el aire. Busco una ventana, un balcón menos concurrido y no encuentro. Alguien me trae agua fresca. “No siento el agua. Es como si no fuera agua, como si no fuera nada”. La persona se alarma y llama a la doctora Hilda Lizarazu. ¿Desde cuándo será médica Hilda? Yo pensé que solo era cantante, música y fotógrafa. Artista, vamos! Ella me pregunta los síntomas y cuando le digo que no siento el aire, se asusta y me dice: Me aterra pensar que tengas “arias”.
ARIAS.
No sé qué son las ARIAS.

-¿Son monstruos?
-Peor, son unas bacterias que se instalan en tu organismo y no te permiten respirar y te van desangrando.
Me fijo en wikipedia y leo: “enfermedad gore. Mucha sangre. Por suerte no hay dolor. Mortal”.
Me informa que tenemos que ir rápidamente al médico, al hospital. Que llame a mi madre. Le digo que no nos hablamos. Que yo puedo sola. Que me diga qué hacer y listo. Me llevo el celular, un libro y la radio. Voy a estar bien.

-Deberán hacerte una endoscopía.
-Ah, ya me hicieron una vez, cuando querían saber si era celíaca.
-Bueno, entonces no te vas a asustar.
-¿Cómo que no? En el hospital no usan anestesia y yo tengo mucho miedo. Prefiero que me digas desde ahora que son ARIAS y listo.

Vamos al hospital y en la admisión, Hilda se convierte en mi prima Claudia, también médica. Ella explica mis síntomas y de la computadora sale un informe completo, muy detallado de mi estado de salud. “Es una simple inflamación por tener la bufanda muy ajustada. Deshaga el nudo. Tome agua y este medicamento que se consigue en la farmacia de enfrente. Siga con su vida normal. No tome vino ni cerveza durante dos días”.
Nos vamos de allí sabiendo que al menos, no moriré desangrada por una bacteria. Al menos no por ahora. Mi prima me deja en un bar de San Telmo en donde me encuentro con todos mis amigos. Julieta Ulanovsky ha vuelto de Londres. Tiene una cámara de fotos hecha con un frasquito de perfume francés en color verde. Saca unas fotos hermosas.

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