Teresa

Abro la persiana del balcón y descubro que la casa de mi vecina Teresa se transformó en un rascacielos. Nada de un edificio de tres pisos sino una torre de 200, como si esto fuera Manhattan y no una zona residencial cercana a la casa del Presidente. Igual lo que me preocupa en primer lugar es que nadie me haya avisado que iban a construir algo de semejante envergadura y en segundo… Teresa. ¿Dónde está Teresa? ¿En qué momento se mudó? Si antes de ayer me la crucé en la esquina y todo parecía estar bien. Sin planes de mudanza.
Tere es mi vecina desde que tengo doce años, con lo cual… es como una tía. Me ha visto terminar el colegio primario, ha conocido a mis novios. Me ha visto irme del barrio y volver unas cuantas veces. ¿Cómo es que no se despidió?
Llamo a mi madre (en el sueño nos hablamos y parece que todo está regio entre nosotras) y le pregunto por Teresa. “Se mudó”. Bueno, claro. Eso me lo imaginaba.
-¿Pero a dónde?
-¿Y a vos qué te importa a dónde?
-Le quiero escribir una postal para despedirme.
-Ni que fueran amigas.
Finalmente Delia se apiada un poco de mí y me comenta, casi al pasar, que Teresa ahora vive en Rosario. Y que se cambió el nombre. Es una “testigo de identidad reservada”. Muy reservada no creo dado que mi madre está al tanto. Igual siento miedo. Qué miedo.

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James Franco

Busco la filmografía de James Franco en Imdb y no aparece. Cuando escribo su nombre solo aparecen dígitos extraños. Pienso que tal vez, se cambió el nombre a lo Prince y ahora es simplemente un signo entonces empiezo a recordar todas sus películas y a buscarlas: Howl, Palo Alto, Spider Man 3… Están todas pero él no aparece en ninguna. James Franco no existe. Yo tengo sus novelas en casa. Busco en la biblioteca y en los libros solo figuran los títulos. No existe el autor. Me desespero. Llamo a directores amigos, que han trabajado con él. No saben de qué les hablo. Busco su banda en youtube… nada.
¿Dónde está James Franco?
¿Qué te pasó, James?
Por suerte una amiga que trabaja en una librería del West Village me invita a tomar un café allí. En el local tienen gatitos. Y uno se llama Teddy, como le decimos a James en casa.

Arias

Estoy en un palacete de Av. de Mayo repleto de gente. Hace calor. Las ventanas están abiertas. Todos estamos tomando ricos tragos y mirando a los presidentes desfilar. Pasan los presidentes de Argentina de todos los tiempos. Y también los de otros países. Es como una congregación de mandatarios. Todos engalanados. Y nosotros con banderitas desde los balcones. De pronto me siento mal. Me falta el aire. Busco una ventana, un balcón menos concurrido y no encuentro. Alguien me trae agua fresca. “No siento el agua. Es como si no fuera agua, como si no fuera nada”. La persona se alarma y llama a la doctora Hilda Lizarazu. ¿Desde cuándo será médica Hilda? Yo pensé que solo era cantante, música y fotógrafa. Artista, vamos! Ella me pregunta los síntomas y cuando le digo que no siento el aire, se asusta y me dice: Me aterra pensar que tengas “arias”.
ARIAS.
No sé qué son las ARIAS.

-¿Son monstruos?
-Peor, son unas bacterias que se instalan en tu organismo y no te permiten respirar y te van desangrando.
Me fijo en wikipedia y leo: “enfermedad gore. Mucha sangre. Por suerte no hay dolor. Mortal”.
Me informa que tenemos que ir rápidamente al médico, al hospital. Que llame a mi madre. Le digo que no nos hablamos. Que yo puedo sola. Que me diga qué hacer y listo. Me llevo el celular, un libro y la radio. Voy a estar bien.

-Deberán hacerte una endoscopía.
-Ah, ya me hicieron una vez, cuando querían saber si era celíaca.
-Bueno, entonces no te vas a asustar.
-¿Cómo que no? En el hospital no usan anestesia y yo tengo mucho miedo. Prefiero que me digas desde ahora que son ARIAS y listo.

Vamos al hospital y en la admisión, Hilda se convierte en mi prima Claudia, también médica. Ella explica mis síntomas y de la computadora sale un informe completo, muy detallado de mi estado de salud. “Es una simple inflamación por tener la bufanda muy ajustada. Deshaga el nudo. Tome agua y este medicamento que se consigue en la farmacia de enfrente. Siga con su vida normal. No tome vino ni cerveza durante dos días”.
Nos vamos de allí sabiendo que al menos, no moriré desangrada por una bacteria. Al menos no por ahora. Mi prima me deja en un bar de San Telmo en donde me encuentro con todos mis amigos. Julieta Ulanovsky ha vuelto de Londres. Tiene una cámara de fotos hecha con un frasquito de perfume francés en color verde. Saca unas fotos hermosas.