Desayuno

Estoy en el aeropuerto de Chile y me cruzo con Nikopol en migraciones pero no nos saludamos. Además yo estoy llegando tarde al recital de Babasónicos en el Parque O’Higgins. Alguien que no conozco me lleva hasta el W Santiago donde me están esperando Augusto, Pao Dessaner, Juan Di Natale y la level manager de la banda. Durante todo el camino en auto suena “Desayuno” de Francisco Bochatón. Le pregunto al chofer si le gustan Los Peligrosos Gorriones y me mira con cara de “no sé de qué hablás, Susana”. Ignoro su no respuesta y sigo mirando por la ventanilla, cantando en silencio “el amor, de los dedos extendidos emana
la llaga es más visible de noche, lalalá”.
Ya en el lobby del Hotel, Augusto me pide que me cambie porque en cinco minutos salimos. Pao está divina, tiene una pollera de una tela rarísima y el pelo largo y rojo irlandés. Yo decido que así estoy bien y lo único que hago es dejar mi bolso en el ascensor para que alguien lo deje en la puerta de mi cuarto.
Nos cuesta mucho llegar al Parque porque todos los autos se dirigen hacia el mismo lugar. Parece que es el último show de Babasónicos y nadie quiere perdérselo.
-Con Augusto fuimos juntos a la presentación de Miami en Cemento. Se tendrían que haber despedido de la música esa noche.
Nadie dice nada. Juan di Natale me mira raro pero yo no le hago caso.
-Desde hoy que no dejo de escuchar a Bochatón de fondo. Algo está pasando -comento.
Silencio.
Más silencio.
“recuerdo tu mirada, lejos en la distancia
y los coros que le hiciste al cielo
descansando en la luna…”

El show es un fraude. Dárgelos casi no puede cantar. El panza ya no es panza de mis sueños… y lo peor de todo es que ya no tiene la cabeza llena de rulos. Y en vez de cantar “Los desfachatados”, tocan cumbia. La cumbia no está mal si es colombiana y la canta Vicentico. Pero Dárgelos cantando cumbia es peor que una patada en la cabeza.
Yo quiero irme y Pao está de acuerdo.
Salimos de ahí como podemos y nos vamos a un bar de San Isidro. Me siento a lado de Juan. La level manager de los Babasónicos es la nueva novia de Augusto pero tratan de disimular el asunto. Paola quiere que vaya a maquillarme un poco, que me ponga máscara para pestañas. Yo quiero tomar jugo pero en vez de jugo me traen café. Juan dice que lo que más odia de la banda son los aires que se da Mariano Roger con sus letras y su guitarra. Todos nos reímos mucho. Mariano me cae bien pero en esto Di Natale tiene razón.
Bochatón sigue de fondo.
Nadie parece escucharlo.
Ya ni me molesto en preguntar si alguien escucha la canción.
“ramillete en las manos, provocándole al agua
que se seque hasta alejar los peces”.
El tiempo pasa y tenemos veinte minutos para alcanzar el avión.
En eso pasa Nikopol por al lado nuestro y saluda a Augusto y a Di Natale. Yo lo miro un poco molesta pero él me sigue ignorando.
-Encontré este pasaporte en migraciones. Se los dejo por las dudas.
¡Es mi pasaporte!
Lo agarro y lo meto en mi bolso.
Estoy enojada y quiero tomar un old fashioned pero en este lugar no sirven alcohol antes de la medianoche. Y a la medianoche cierra.
Los primeros en irse son Augusto y su novia, la level manager.
Luego se va Di Natale.
Pao no sabe muy bien qué hacer pero justo aparece su hijo y se van al cine que está en el centro.
Yo me quedo sentada cerca de una jardín bastante lindo. Pierdo el avión.
“Recuerdo tu mirada, lejos en la distancia
y los coros que le hiciste al cielo
descansando en la luna
ramillete en las manos, provocándole al agua
que se seque hasta alejar los peces
recuerdo tu mirada, lejos en la distancia
y los coros que le hiciste al cielo
descansando en la luna”.

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