Los Soria

Estoy en Monte Hermoso con una familia que no es mi familia pero que actúa como si lo fuera. Hay muchos niños con nosotros que al parecer son mis hermanos. Ellos tienen el pelo lacio y largo y yo tengo unos siete años y el pelo muy corto con rulos. Estamos todos en un camping bastante pintoresco y cantamos canciones, tomamos mate cocido con leche y comemos pan con manteca y azúcar. Nos divertimos.

De pronto suena el teléfono adentro de la carpa y mi mamá corre a atender.
“Es un amigo tuyo”, me dice y me pasa la comunicación.
Atiendo y es Ata para contarme que por fin terminó de leer los Soria de Laiseca.
-Nos merecemos una cerveza, dice él