La familia Tweedy

Con mi mamá vamos en el auto rumbo a Chicago a ver a la familia Tweedy: está por nacer un nuevo bebé. Llegamos y yo saludo a todos los que están por ahí y les comento que tengo una bolsa llena de regalos. Una partera me dirige directamente a la habitación de una agotada Suzanne. Me quedo con ella, le hablo, le digo cosas afectuosas y en eso entra Jeff y nos confirma que ya es la hora. Entonces elegimos de qué color vamos a armar la cuna y sacamos una colección de ropa blanca muy linda comprada en Martínez. Todas las sábanas, mantas y frazadas, tienen patos bordados. Pienso que esa niña va a ser muy feliz rodeada de patos. Después agarro la cámara y los fotografío a ellos que se ven muy relajados en todo momento. Spencer me da la mano y nos sonreímos y Sam aparece de pronto con galletas, leche y coca cola y nos vamos al porche a esperar mientras escuchamos canciones de Christina Aguilera. Están los abuelos que me agradecen que haya ido. Yo les hablo en inglés por momentos, pero cuando me emociono mucho… se me escapa el español y nadie entiende nada pero no importa.
¡Nació, nació!, dice el médico.
Corremos todos a la habitación a ver. Vamos con una camarita de super8 y tratamos de filmar todo aquello. Lloramos, reímos, cantamos canciones hermosas de Melero y Jeff comenta: “Hay que almorzar”.
Ahí nomás, saco mi celular y mando un tuit avisando que nació un nuevo integrante de los Tweedy. Felipe Díaz Legaspe me responde rápidamente: Ah, sí… creo que la van a llamar Alice Liddell pero le digo que esa es la Alice de Lewis Carroll. La beba se va a llamar “Estela”.
Cuando vamos todos para el comedor nuevamente, le muestro a Suzanne mis cosas de Wilco. No son muchas, claro -tengo más de Neil Young- pero igual le voy contando dónde compré cada disco y de dónde saqué la remera amarilla con el nombre de la banda en verde que solía usar Manuel Moretti y a ella parece interesarle porque en un momento deciden cambiarle el nombre a la beba y ponerle “Susana” en mi honor. Lloramos todos. Y salimos a tomar fresco en familia. El porche de esa casa es el porche de la casa de mis viejos sólo que tiene la bandera de los Estados Unidos en la puerta. Y yo me siento muy feliz aunque aún no entiendo por qué estoy ahí, viviendo todo eso. Ni por qué me invitaron. Como sea, Spencer y Sam me caen muy bien.

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