Fiesta decadente

Desde que el Luna Park funciona en el Planetario es todo mucho más lindo pero cuando además se siente como la cancha de River, todo cobra sentido. Estamos en un recital.
Mi amigo Quelo y yo llegamos justo para la fiesta de los Auténticos Decadentes y se nos nota muy emocionados: él toma soda y yo té verde. De pronto vemos pasar flotando a Seth Rogen de la mano de Aubrey Plaza. Los saludamos mientras comemos nuestras ensaladas de fruta. Algunas chicas se acercan a besar a Quelo porque es una celebridad dentro del indy. Yo me pongo incómoda o pierdo la paciencia, no sé y me voy a otro lado, cerca de un camping y llamo por teléfono a un amigo que vive en Hungría pero no logro comunicarme. Además de fondo sólo logro escuchar: “La fuerza de llegar, a cualquier lugar, existimos más allá de todo…” en loop.
Pienso que el recital empezó fallado pero no: en el escenario aparace Cucho Parisi que ahora es igual a Jeff Tweedy y anda todo vestido de blanco y con flecos. Nos habla en inglés, presenta a la banda y arranca el show. Abren cantando “Either way” que casualmente es la canción que yo uso para despertarme.

Picada de hongos

En casa se corta la luz y sólo hay velas encendidas. Igual es extraño porque a mí me asustan mucho los cortes de luz y en este caso me siento tranquila. Están algunos de mis amigos charlando en el living. Yo paso por ahí, los veo, les sonrío y sigo caminando hasta la cocina sin tropezarme. Entonces me encuentro con Gabriel, que como siempre está vestido de Indiana Jones y en sus manos lleva una picada de hongos. Quiero saber por qué no hay queso gruyere y me responde que no nos da el presupuesto para tanto. Abro la heladera y le muestro mi colección de quesos y él responde que los quesos no se guardan en la heladera y que ya no sé distinguir entre un cheddar y una botella de agua mineral.
Por fin dejo atrás todo aquello y escucho la voz de Jorge Serrano cantando boleros hasta que el Amtommio me clava su mirada felina y del susto me hace volver a la realidad y así.

La boda

Estamos en el casamiento de unos amigos en un bote-isla en Claromecó.
Hay farolitos de colores por todos lados y yo quiero llevármelos a mi casa porque parece que en mi barrio no se conisiguen y me hacen recordar a la navidad. O eso es lo que le comento a la novia cuando la saludo. Mi amigo Eduardo me agarra de la mano y yo aprovecho y le pregunto:
-¿sabés por qué esto terminó en boda?
Eduardo me hace callar. Parece que estoy hablando fuerte.
En las mesitas -preparadas por Juliana López May- hay muchas flores comestibles y hongos de los buenos. Y nos convidan con unos ponches servidos en vasos muy pequeños como dedales pero que requete emborrachan. Yo tomo dos y al rato hablo en nepalí claramente. Y todos me entienden pero me responden en castellano o inglés mientras posamos para las fotos que automáticamente se autopublican en flickr.

Speed

Viste que cuando salís con Keanu Reeves a veces él aumenta la velocidad del auto porque piensa que todavía es Jack Traven en “Speed”? Capaz que también piensa que yo soy su Sandra Bullock, no sé. Pero ayer nos pasó eso. Me subo a su auto y él sale disparado por Avenida Maipú y yo siento algo entre el vértigo y el miedo. Y le pido que se calme y entonces me devuelve a mi casa, donde me esperan mis gatos Amtommio y Sr.Oli y todo huele rico y hay té de jengibre. Pero cuando me distraigo un poco, vuelvo a estar con Keanu y su locura por la velocidad. Por suerte logro tranquilizarlo y me puedo tomar una pepsi con limón sentada en el borde de la vereda. Y ser feliz.

Harpo Marx

Estoy en la Giralda. Hace frío. Es invierno. Tengo una remera de los Pistols y un saco que parece abrigado. Uno de los mozos amigos se acerca y me pregunta si voy a tomar lo de siempre y le contesto que “por supuesto”. Cuando vuelve con mi pedido, deja sobre la mesa una grapa, una porción de budín y un vaso de agua con limón. Le agradezco aún sabiendo que eso no es lo de siempre. No sé si me está poniendo a prueba o si alguien se está haciendo pasar por mí durante las tardes de lluvia. Lo de siempre es: café con leche y una pepsi light. Tomo la grapa y saludo con la mano al pibe que está en el fondo que se parece mucho a mi mejor amigo Ezequiel. Tomo el agua con limón y entonces llega Harpo Marx con nariz de payaso y se sienta a mi lado. Nos sonreímos.

La vida en Napa

Estamos en Napa con Christian Nobile del #SocialShow. Napa es el lugar al que vamos siempre que queremos preparar pastel de peras. A mí me gusta mucho porque puedo sacarme los zapatos y pisar uvas con todos los demás. También está mi primo Feli que es muy chiquito y me pide nísperos. Vamos de la mano a sentarnos a la sombra, y nos acomodamos en uno de esos banquitos que se vuelven sillones. No sé muy bien cómo tratar el tema pero le digo que no estamos en temporada de nísperos y Feli se larga a llorar. Christian, que ahora es vicepresidente, le promete conseguirle algunos, se sube a un jeep y se va.

hoy firma libros: buster keaton

estoy con mi hermano dan humprey comprando un vestido de lamé para el estreno de su obra. se lo prueba, le gusta como le queda pero hay algo que no le termina de cerrar y decide ir a ver si encuentra algo mejor a la casa del teatro que en realidad es la casa de china zorrilla y carlitos perciavale en laguna del sauce. nos reciben muy bien y nos ofrecen unos ricos tés con scones como los que nos hacía la abuela. yo no hablo mucho porque no conozco a nadie y me siento intimidada. entonces llega un mensaje multimedia para mí con un link para descargar el nuevo disco de wilco y la noticia de que buster keaton está firmando libros en el ateneo. aviso que tengo que salir un rato mientras dan y carlitos hablan sobre ovnis y ríen felices. cruzo avenida santa fe y aparezco en la librería que ahora es como el cine york de olivos. hay fotos de keaton por todos lados pero también están narda con su tía vivi cocinando para los lectores y mi prima paula. pregunto si hay que esperar mucho para la firma de libros y nadie me contesta. ahí empiezo a estornudar y aparezco en mi casa. estoy en la cama con el gato amtommio que mi mira fijo. bah, lo de siempre.

El poder de un tostador

De la nada pateo el tostador (!) del doctor House y éste lo ataja con el bastón. Salimos de la casa y aparecemos en un lugar rarísimo donde seguimos jugando hasta que el tostador me lastima el pie debido a la fuerza del impacto, supongo. Entonces House me dice: “hay que cortar, hay que cortar eso” y yo empiezo a gritar. Y cuando está por proceder a la operación, aparece Paola Chiarello (colega, amiga, ex compañera de trabajo) con un móvil para cubrir el momento quirúrgico para el programa de Leonardo Simons.

Ethan Hawke es de San Fernando

Camino con Ethan Hawke por el Puerto de Olivos. Me habla de las épocas en que remaba en el Tigre, del colegio en “SanFer” y de la tarde en que se hizo canillita. Yo estoy asombrada porque no sabía que él había ido a la escuela ahí. Entonces le confieso que tuve un novio que vivía cerca de la estación y comenta: “ah, mi compañero de banco”. Muy inquieta ante todo aquello que me dice, decido hacerle un cuestionario para comprobar que no se trata de un falso Ethan Hawke pero todas las preguntas que se me ocurren tienen que ver con el municipio de San Isidro, con lo cual él no sabe qué responder. Acto seguido y luego de tomarme un antitusivo con jugo de naranja, me pongo a googlear su biografía y descubro que alguien publicó la novela de Antonio Gasalla en internet y salgo corriendo a contarle la novedad a mi papá que está nadando en la pileta de la Quinta Presidencial.

Mi fiesta inolvidable

Resulta que mi ex novio me avisa que va a venir para mi cumpleaños. Dos días más tarde, me parece verlo con un amigo suyo paseando por mi barrio. Trato de ocultarme para poder chusmear bien pero no logro darme cuenta si son ellos o no. Entonces lo veo a Eduardo Morcillo, que justo anda por la zona y lo chisto: “psss psssss” y se da vuelta todo el mundo menos él. Me tiro al piso para no ser descubierta y desde ahí le grito: “che, ¿es o no es Ignacio?” Eduardo contesta que no está muy seguro, que capaz que es pero no podría confirmarme nada y se sube a su fiat 125 y se va de allí a lo loco.
Ya en casa, va llegando la gente a la fiesta: Dolli Irigoyen con Francis Mallmann, mi tía Coca, Miguelito Rep, alguien que dice ser Visconti y mi ex. Todos me cantan el cumpleaños feliz medio en pedo y celebran las empanadas que trae mi mamá menos yo que me niego a probarlas y me dedico a comer yogur con cereales. Bailamos, tomamos tereré hasta que cerca de la medianoche, nos vamos todos en micro a seguir la fiesta a Tandil.

Para mi adorada Flor Antonic, que se ríe mucho con mis sueños